
¿En qué consiste el diagnóstico?
Los pacientes con demencia no acuden normalmente al médico por iniciativa propia, motivo por el que es tan importante el apoyo de los familiares dado que sus informaciones pueden facilitar el diagnóstico. El médico realizará una exploración general física y neurológica además de recopilar la historia clínica.
Se realizarán también otras evaluaciones con la ayuda de pruebas psicométricas, cumplimentación de cuestionarios y algunos ejercicios. Todo esto contribuye a determinar el grado de afectación del paciente. Como parte de la exploración neurológica es habitual utilizar, por ejemplo, el cuestionario MMSE (Mini-mental) o el Test de los 7 minutos (7MT). Este procedimiento puede crear cierta tensión en el paciente dado que, al hacer aflorar los problemas, el paciente puede sentirse avergonzado o incluso desesperado (sobre todo si están presentes los familiares y no se han comentado los problemas previamente). Ponerse en el lugar del paciente y actuar con tacto son dos importantes aspectos para conseguir que el paciente no se de por vencido.
El papel de la familia en el diagnóstico
Las personas con las que el paciente se relaciona son la fuente de información principal. El médico hablará con ellas para recopilar la historia clínica del paciente, conocer posibles enfermedades similares en familiares del paciente, desarrollo de los síntomas actuales, limitaciones relacionadas con la vida diaria y posibles alteraciones de conducta o señales de peligro.
Pruebas de laboratorio
Parte de la exploración incluye pruebas de laboratorio. En algunos casos, se realizarán también un electroencefalograma (EEG) o pruebas diagnósticas por imagen como, por ejemplo, tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear (RMN)que permiten visualizar las capas del cerebro o incluso sus funciones (p.ej., la tomografía por emisión de positrones, PET).
En el marco diagnóstico, es importante informar adecuadamente a los familiares acerca de las posibles causas de la demencia y sobre los resultados de las pruebas a fin de obtener una impresión satisfactoria de los pasos que se han dado. No es una buena práctica que el médico trate de restar importancia dirigiéndose a los familiares con frases como "es propio de la edad o simplemente parte del envejecimiento".
El paciente tiene derecho a conocer su enfermedad
Todo el mundo tiene derecho a ser correctamente informado de un diagnóstico médico y esto es así aun cuando se trate de diagnósticos difíciles de asumir como, por ejemplo, en el caso del cáncer o el SIDA. Esto podría permitirle al paciente decidir cómo quiere emplear su tiempo o tomar sus decisiones de cara al futuro. Existe una división de opiniones entre los médicos respecto a la comunicación del diagnóstico de demencia. Al comunicar el diagnóstico se han de comentar también los siguientes pasos a tomar. La visión actual es que todo paciente, de acuerdo con el estadio de su enfermedad y su personalidad, tiene derecho a conocer su situación particular, aunque también tiene derecho a no conocerlo si así lo desea. Esto se traduce en un proceso de información gradual paso a paso, de manera que el paciente irá recibiendo parte de la información de forma comprensible y podrá hacer preguntas si desea conocer más detalles. La información a los familiares debe ir precedida siempre del consentimiento del paciente.
Es un mito decir que la edad y los problemas psiquiátricos van de la mano, como lo es también creer que no vale la pena realizar diagnósticos precisos porque 'ya nada se puede hacer en ningún sentido', existen diagnósticos erróneos y enfermedades tratables. Si la situación no es satisfactoria, los familiares deberán asesorarse acudiendo, por ejemplo, a un centro especializado en la enfermedad de Alzheimer, buscar direcciones de especialistas y conseguir información sobre aspectos legales, apoyo económico, etc.
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